viernes, 16 de enero de 2015

El sentido y significado de ser médicos.



      La medicina contemporánea muestra una diversidad de nuevos enfoques, puntos de vista nuevos en cuanto a que campos abarca la medicina y lo que significa ser médico. Aunque el principio básico de esta ciencia consiste en no dañar al otro bajo ninguna circunstancia, tal como lo consignara hace ya 25 siglos Hipócrates, determinando que este principio, más que una prohibición es un mandato.  La acción de no dañar es el principio fundamental de una ética que afirma la "realidad del otro" como primera afirmación de reconocimiento humano.
     No se trata tan solo de señalar un diagnóstico, determinar los cuidados y de intentar mejorar la calidad de vida de las personas esto desde el punto de vista biológico; sino de mejorar la calidad de vida en general  de un individuo,  esto incluye el saber determinar los  límites hasta los cuales  los profesionales de este campo deberían llegar en cuanto a su accionar y a  la atención del paciente como un todo. Un enfoque holístico de la salud contribuirá a sentar unas bases nuevas para la atención. 

    Estudiar medicina ofrece un engrandecimiento tanto científico como personal, el  saber discernir entre ambos bandos y saber integrarlos como dos factores inseparables e indispensables, hacen de esta práctica un arte, lo que a través de los años y el cambio de los tiempos, se constituyó en el arte de la práctica médica.

     Si bien es cierto, en la actualidad existe una gran cantidad de avances tecnológicos  en el campo de la investigación médica, no se puede dejar de lado que a pesar de estos esfuerzo, la asistencia médica como tal, ha contribuido comparativamente poco a la mayoría de las mejoras más importantes en el nivel general de la salud de la población.
     El desarrollo  y avance de la biotecnología nos abre un mundo de insospechadas ventajas respecto de la vida y específicamente de la salud. No sabemos hasta donde se podrá llegar y como saberlo es imposible, podemos reflexionar sobre las nuevas fronteras de la vida, que parecen cada vez más anchas e indiscernibles.

      Cabe destacar que  la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad es un punto clave  que tiene un alto grado de importancia tal como lo hace la asistencia médica cuando ya se presenta una patología, de tal manera que hacer hincapié en este aspecto aportaría inmensos beneficios sociales e individuales. Sin lugar a dudas la conservación de un buen estado de salud depende en todos los niveles del comportamiento individual, de factores sociales y del  estilo de vida, uno de ellos  la  alimentación;  y al  suponer cambios relativamente pequeños en dichos aspectos podrían determinar una verdadera mejora. También es evidente que aquellas diferencias culturales que se pueden cambiar, para bien o para mal, influyen de forma significativa en el comportamiento de los individuos.

      Ser un buen médico parte de tener una excelente y sólida formación científica y académica y además de atesorar los valores y principios éticos fundamentales que rigen a un buen ciudadano. Va más allá de la excelencia académica, ser médico implica entrega, sacrificio, preocupación y por otro lado generosidad, lealtad y honestidad.  Ser un buen médico es prevenir y curar la enfermedad, es conocer las limitaciones de la ciencia, es acompañar en la muerte digna. Ser buen médico es hacer uso racional y adecuado de los recursos, es conocer el sistema de salud dentro del cual se ejerce. Ser un buen médico es una responsabilidad y es un deber, es sentirse comprometido con el paciente, es entregarle lo mejor de nuestras capacidades, conocimientos y valores. Ser un buen médico significa construir un país y futuro, aportar para fortalecer las bondades de este sistema y trabajar para mejorar y corregir sus debilidades o falencias. Ser buen médico es también ser maestro y lograr que las nuevas generaciones de médicos sean cada vez mejores.

     Resulta imprescindible mejorar la forma en que se comunican medicina y sociedad, partiendo para ello de la confianza básica y universal que existe entre médicos y pacientes.
     Ser médicos  es trascender  de lo científico a  lo ético y lo moral. Es trascender más como seres humanos que como profesionales de la salud, es prestar nuestras habilidades, dedicación y conocimientos al servicio y bienestar colectivo, dejando de lado todos los estereotipos de nuestra área como, por ejemplo este estereotipo difícil de erradicar: que la enfermedad mental es menos importante que la enfermedad física. Debemos partir de la premisa que la práctica médica abarca cuestiones universales y también particulares, atiende necesidades comunes a todos los seres humanos y posee como una guía ciertos valores fundamentales dirigidos primordialmente a la práctica de la “buena medicina” de tal manera que se mantenga la integridad de la medicina frente a presiones políticas y sociales. En dichos valores, se establece como obligación suprema del médico el bienestar del paciente, así como procurar que todos disfruten por igual de una asistencia sanitaria de calidad y que sea más humanitaria, mostrando solidaridad y compasión,  teniendo en cuenta siempre por delante, la dignidad humana de cada individuo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario